Derecho Civil. Profesor Dr. Antonio Aznar Domingo.  
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DERECHO DE FAMILIA. LECCIÓN 3. NATURALEZA JURÍDICA DEL MATRIMONIO.
DocenciaLECCIÓN 3. NATURALEZA JURÍDICA DEL MATRIMONIO.

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LECCIÓN 3. NATURALEZA JURÍDICA DEL MATRIMONIO.

1.- Teoría contractual.
Desde que los juristas medievales, de formación canónica, convirtieron la affectio maritalis (intención común de convivencia) en elemento consensual del matrimonio, el debate doctrinal gira sobre su consideración como contrato. El
matrimonio tiene su exigencia en el consentimiento. Hoy esta calificación contractual se encuentra poco valorada porque, aun reconociendo que la esencia del matrimonio es el consentimiento, se estima que esa coincidencia de consentimientos no basta para calificarlo como contrato. La materia sobre la que recae el consentimiento matrimonial es diferente a aquella sobre la que recae el consentimiento en el resto de los contratos (compraventa, mandato, sociedad, arrendamiento, etc.).
2.- El matrimonio como negocio jurídico del Derecho de familia.
Se sustituye la noción de contrato por la de negocio jurídico.
El negocio jurídico es un acto de voluntad que produce efectos jurídicos que la/s voluntad/es de las partes determinen en el negocio libremente. El contenido del matrimonio no se puede delimitar por las partes, al tratarse de normas imperativas.
Esta teoría no mejora en nada la tesis contractual y, además, añade las indefiniciones del concepto de "negocio jurídico".
3.- El matrimonio como acto del Estado.
Es el estado el que constituye el vínculo matrimonial de la declaración del Encargado del Registro Civil. El consentimiento de los contrayentes es un requisito necesario pero no suficiente, es solo el presupuesto para la actuación posterior del Estado. Esta opinión es absolutamente incompatible con el tenor literal del art. 58 CC. La actuación del Juez en nuestro Derecho es meramente declarativa.
4.- El matrimonio como institución.
El conjunto de reglas que determinan el contenido y orden del matrimonio son establecidos por las leyes, por tanto, los contrayentes son libres de adherirse o acceder o no a ellos, pero no pueden modificarlos. Con independencia del nombre que se le dé a esta figura, lo que es indudable es que el matrimonio tiene su origen necesario en el consentimiento matrimonial. Aunque después ese consentimiento matrimonial
queda sustraído a la autonomía de la voluntad de esos contrayentes. El carácter institucional del matrimonio encuentra apoyo en muchas sentencias del Tribunal
Supremo y del Tribunal Constitucional, en las que se utiliza expresamente la calificación de "institución". El reconocimiento de la Constitución de esta institución jurídica tiene una gran importancia, ya que contribuye al orden político y a la paz
social, y es cauce a través del cual los ciudadanos pueden desarrollar su personalidad.

LOS SISTEMAS MATRIMONIALES.
Los sistemas matrimoniales son los diferentes criterios adoptados por las legislaciones en cuanto a la forma de celebración del matrimonio que sea civilmente eficaz (Lacruz Berdejo).
Sistemas matrimoniales electivos o de libre elección (también se denominan facultativos).
Los contrayentes pueden optar libremente entra la forma civil y la religiosa. Tanto uno como otro son válidos y eficaces para el ordenamiento civil. A su vez, se pueden distinguir:
a) Sistema electivo material (tipo latino: Cuando se opta por una forma religiosa, el matrimonio no solo se somete a normas religiosas desde el punto de vista de la forma de su celebración, sino también desde el punto de vista de las normas que regulan su contenido. Esto implica una diversidad de regímenes sustantivos, según las diversas confesiones religiosas, pero regulado todo ello por el Estado.
b) Sistema electivo formal (tipo anglosajón): Libre elección sólo en el plano formal. Cuando se contrae matrimonio se puede elegir entre ambas formas, pero solo existe un tipo de matrimonio a efectos civiles con un único régimen sustantivo.

EL SISTEMA MATRIMONIAL EN ESPAÑA.
Referencia histórica de los sistemas matrimoniales en España.
Matrimonio exclusivamente religioso. Tras el Concilio de Trento, por Real Cédula de 12 de julio de 1562 Felipe ll estableció como única forma de celebración del matrimonio la religiosa.
Matrimonio civil obligatorio. Este sistema procede de la Revolución francesa y del Code Napoleón. Establecido en España en la Constitución de 1869, el principio de libertad religiosa se tradujo en la denominada "Ley Provisional de Matrimonio Civil" de 18 de junio de 1870. El Estado no reconocía validez ni eficacia más que al matrimonio celebrado siguiendo las formas de la legislación civil. No impedía que
antes o después de celebrado el matrimonio se celebrara el matrimonio religioso.
Realmente fue una ley provisional porque el Decreto de 9 de febrero de 1875 restableció los plenos efectos civiles del matrimonio canónico La Constitución de la Segunda República de 1931, y la Ley de Divorcio de 1932, también proclamaron el sistema de matrimonio civil obligatorio.
Matrimonio de forma religiosa preponderante y forma civil subsidiaria. La celebración ordinaria es la forma religiosa de la confesión oficial del Estado Ahora bien, ese Estado prevé una forma civil subsidiaria de celebración del matrimonio. En el Código civil de 1889 se establecieron dos formas de matrimonio: el canónico, que deberán contraer todos los que profesen la religión católica, y el civil, que se celebrara
del modo que determine el mismo Código (art. 42 de la primera edición del Código).

Una Orden Ministerial de 1941 restringió el matrimonio civil a algo subsidiario y casi excepcional. En el Concordato de 1953 se reitera la tradicional concepción de matrimonio civil subsidiario. Para poder celebrar este se requería una declaración de apostasía (que también recogió la Ley de Libertad Religiosa de 1967).
La Constitución de 1978 (primera gran modificación del Derecho de familia).
Los principios constitucionales de aconfesionalidad del Estado (art. 16.3), absoluta libertad religiosa y de creencias (art. 16), así como la recuperación del poder civil en materia matrimonial (art. 32.2) resultan totalmente incompatibles con el antiguo sistema de matrimonio civil subsidiario. A partir de entonces el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.
Segunda gran modificación. Una vez aprobada la Constitución, se sustituyó el Concordato de 1953 por el Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos, de 3 de enero de 1979. En dicho Tratado se siguen reconociendo
plenos efectos civiles al matrimonio canónico, pero sin que ello signifique sometimiento alguno de la legislación estatal a la ordenación canónica. El artículo 6 de ese Tratado establece que el Estado reconoce los efectos civiles del matrimonio
celebrado según las normas del De canónico, Los efectos civiles del matrimonio canónico se producen desde su celebración. Para el pleno reconocimiento de los mismos será necesaria la inscripción en el Registro Civil que se practicará con la simple certificación eclesiástica de la existencia del matrimonio. La inscripción registral no es requisito de validez, sino presupuesto de eficacia. El apartado segundo del mismo artículo supone una renuncia expresa de la Santa Sede a conocer de litigios sobre separación. Las sentencias eclesiásticas sobre separación quedan sin efectos
civiles. Este sistema supone el fin del monopolio que hasta el momento la iglesia
había tenido en relación con separación y nulidad matrimonio canónico. La
repercusión en ámbito civil de las resoluciones canónicas supeditado a un doble
requisito:
- Que haya solicitud en este sentido.
- Que el tribunal civil las declare ajustadas al derecho del Estado (exequator).
El juez civil no tiene que examinar que la causa que ha determinado la
resolución eclesiástica tenga su paralelo en la legislación civil, solo
comprobar que en ese procedimiento eclesiástico se han cumplido los
requisitos procedimentales que garantizan los derechos de las partes
La tercera gran modificación es la promulgación de la Ley 30/1981, de 7 de
julio, que junto con la Ley 13/1981, de 13 de mayo, componen la gran reforma del
articulado del Código Civil dedicado al Derecho de familia.
Artículo 49 CC: "Cualquier español podrá contraer matrimonio dentro o fuera
de España:
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1.º En la forma regulada en este Código.
2.º En la forma religiosa legalmente prevista.
También podrá contraer matrimonio fuera de España con arreglo a la forma
establecida por la ley del lugar de celebración.
Artículo 59 CC: La posibilidad de contraer matrimonio en forma religiosa no se
limita a la forma canónica, sino que se extiende también a las formas previstas por
las demás confesiones inscritas que tengan acuerdo de cooperación con el estado
Artículo 60 CC: El precepto habla de matrimonio celebrado según las normas
del Derecho canónico u otras confesiones. En la actualidad, la doctrina mayoritaria
entiende que se refiere sólo al aspecto formal, pero no incluye otros requisitos de
fondo o sustantividad. Para el Derecho Civil ese matrimonio ya existe, aunque para
el Derecho canónico pueda no existir matrimonio por faltar algún requisito de fondo.
Artículo 63 CC: Celebrado el matrimonio en forma religiosa, se inscribirá en el
Registro Civil con la simple presentación de la certificación de la religión que sea.
Esa certificación tiene que mencionar todas las circunstancias que en este sentido
exige la legislación del Registro Civil; el funcionario encargado del Registro Civil
puede denegar la práctica del asiento cuando de la certificación presentada o de los
asientos previos del mismo Registro resulte que ese matrimonio no reúne los
requisitos necesarios para su validez.
Artículo 80 CC: Las resoluciones canónicas de nulidad tienen eficacia en el
orden civil a solicitud de cualquiera de las partes si se declaran ajustadas al Derecho
del Estado por Juez civil competente.
Artículo 85 CC: El matrimonio se disuelve por las causas civiles que se señalan:
muerte, declaración de fallecimiento y divorcio.
LOS ESPONSALES O PROMESA DE MATRIMONIO.
El Digesto ya contemplaba esta figura: "sponsolio sunt mentio et repromissio
nuptiorum futurorum" (mención y promesa de las nupcias futuras).
El término "esponsales" procede del verbo "spondere" (prometer). En la
redacción actual del Código lo que tradicionalmente se denominaba "Esponsales",
ahora se llama "Promesa de matrimonio".
Es una manifestación de voluntad (unilateral o recíproca). Se exige para ello la
misma capacidad que para el matrimonio. Es un auténtico acto jurídico que produce
varios efectos, aunque no la obligación "legal" de contraer matrimonio.
Artículo 42 CC: “La promesa de matrimonio no produce la obligación de
contraerlo, ni tampoco la de cumplir lo que se hubiera establecido en el supuesto de
no celebración.
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Hay que proteger la libertad a la hora de prestar el consentimiento matrimonial.
No se admitirá a trámite la demanda en que se pretenda su cumplimiento".
Artículo 43 CC: El incumplimiento sin causa obliga a resarcir los gastos hechos
y los contraídos en atención a ese matrimonio prometido.
La única consecuencia dimanante de la falta de celebración del matrimonio
prometido es la obligación de resarcimiento de daños al cónyuge que ha confiado en
esa promesa.
Está legitimado para pedir ese resarcimiento:
- El que no haya faltado a su promesa.
- El que rompiera los esponsales con justa causa (el CC no establece la justa
causa, y deberán ser los tribunales los que la establezcan caso por caso).
Los gastos a resarcir serán los de tipo pecuniario hecho por los prometidos o por
sus padres de cara a la celebración de ese matrimonio en el futuro (compra de joyas,
traje de novia, pagos anticipados a restaurantes, fotógrafos, etc.).
El plazo para ejercitar esta acción es de un año desde el incumplimiento de la
promesa.
Enviado el Martes, 07 abril a las 10:55:14 por antonio
 
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